La sociedad a través de la literatura realista
La sociedad es
una agrupación de individuos, que implica cierto grado de comunicación y cooperación
para transmitir de conocimientos y comportamientos que pueden calificarse como
cultura.
Toda sociedad se
rige por una serie de normas que son las que mantienen la armonía entre sus
individuos, respetando así, sus derechos, opiniones, etc. Si estas no
existieran, todo el mundo sería como una jungla, donde todos nos comportaríamos
salvajemente para sobrevivir y sobresalir entre los demás.
En la época del
realismo, los valores que se practicaban eran visualizados de manera muy
diferente a la que ahora lo hacemos. Los principios morales que las personas
practican, muchas veces son los mismos aun con el paso del tiempo; lo único, que
cambia es la manera en la que la sociedad los toma y actualiza. Un ejemplo, sería
la sinceridad, valor que siempre ha existido, pero que en tiempos pasados estaba
orientado a un uso diferente.
En el realismo,
los temas sobre los cuales se basaban para escribir, tendían a ser un poco
pesimistas debido a todos los problemas que se vivieron en la época; estos debían
de reflejar algo muy cercano a lo que se vivía.
Uno de los
factores que más afecta al adquirir los
valores morales, es el entorno en el que vivimos y la familia o amistades; si las
personas viven en un ambiente conflictivo y problemático, con personas que no
nos motivan a ser mejores, etc. Es bastante probable que estos nos lleven a
tomar malas decisiones y cometer malas acciones; mientras que, si nosotros
crecemos en un ambiente sano, donde todos se respetan y se tratan bien, etc. Es
mucho más probable que cumplamos con una buena aplicación de los valores en
nuestra vida.
En el cuento “El
papa de Simón” por Guy de Maussapant se demuestra la falta de respeto y discriminación para los niños que no tienen
o que no conocen a su padre. El escritor nos describe un escenario con características
realistas, como la superioridad de algunas personas por tener algún rasgo
distintivo. Pero también nos enseña a través de Felipe Remy, que había personas
que buscaban la recuperación de los buenos valores y de ese sentimiento de
igualdad.
La autoridad de
una persona sobre otra, sin tener que pedir permisos o explicaciones a nadie
como la de los zares, la podemos ver reflejada en “Un árbol de Noel y una boda”
por Fiodor Dostoievski. La autoridad que tuvo el señor Yulián sobre la pequeña
niña, es equivalente al irrespeto a la inocencia, a la voluntad propia y a la
dignidad como persona libre.
En “La nodriza”
por J. M Eça de Queirós, esta descrita claramente la idolatría que tenían algunas
personas por sus superiores; probablemente desde pequeños los habían criado con
la mentalidad de que ellos eran inferiores, por lo que toda su vida tendrían que
trabajar para ganarse el agradecimiento de sus amos. Parte de la época del
realismo, fue un periodo de esclavitud, que luego sería abolido. Las personas tenían
una falta total de conocimiento de las libertades que podrían tener, y de lo
que en ese entonces, eran capaces de exigir.
En conclusión, la
sociedad del tiempo realista, en su mayoría era inculta en relación al
conocimiento de sus derechos y los valores que debían de practicar, para vivir
una vida digna. Se dejaban influenciar en parte por lo que la tradición guiaba
y también por lo que las personas gobernantes en ese entonces imponían. Era una
sociedad reprimida, donde no se tenía respeto por la vida de las personas que
no presentaban la misma importancia que los ricos, reyes, etc.
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