Zar Alejandro II de Rusia
Nació en Moscú en 1818 y murió
en San Petersburgo en 1881. Perteneciente a la dinastía Romanov. Hijo de
Nicolás I, accedió al trono al morir su padre en 1855, en plena Guerra de
Crimea. Atribuyó la derrota de Rusia frente a las potencias occidentales al
atraso estructural del país y, en consecuencia, adoptó una política reformista.
A él se debe la abolición de
la servidumbre (1861), que fue seguida por otras innovaciones menos conocidas,
como la reforma del sistema penal (con la eliminación de los castigos
corporales), la unificación de los tribunales (haciendo desaparecer las
jurisdicciones privilegiadas), la creación de poderes locales elegidos por el
pueblo, la extensión de la educación, la construcción de ferrocarriles,
etc.
Esta orientación liberal
cambió de signo cuando la oposición al régimen se hizo más amenazadora; la
insurrección de Polonia (1863-64), el atentado contra el zar (1866) y la
agitación populista de los narodniki (desde 1870) determinaron un giro
reaccionario en la política de Alejandro, que se mantendría ya hasta el fin de su
reinado: reforzó la censura, controló la enseñanza y persiguió a las minorías
intelectuales de donde procedían las ideas renovadoras.
Al mismo tiempo, el zar
desplegó una política exterior revisionista, a fin de recuperar la fuerza y el
prestigio perdidos desde la Guerra de Crimea: Rusia expandió sus fronteras en
el Cáucaso y en Asia central y, contando con la alianza de Persia (1866),
amenazó la presencia británica en la India a través de Afganistán.
La derrota de Francia frente
a Prusia en 1871 le dio la oportunidad para levantar algunas cláusulas del
Tratado de París de 1856, recuperando el libre paso por el Bósforo (Conferencia
de Londres, 1871); en los años siguientes, Rusia reforzó su posición
internacional mediante su alianza con la Alemania de Bismarck (Alianza de los
Tres Emperadores, 1873).
En 1877 se permitió librar
una nueva guerra contra el Imperio Otomano, que llevó al ejército ruso ante las
puertas de Constantinopla; sólo la intervención inglesa impidió consumar la
operación, precipitando la conclusión del Tratado de San Estéfano (1878).
La acción concertada de las
potencias occidentales para detener el expansionismo ruso permitió que, tras el
Congreso de Berlín de aquel mismo año, los turcos mantuvieran su presencia en
Europa, si bien Rumania, Serbia y Montenegro obtuvieron la independencia.
Tras sobrevivir a cuatro
atentados frustrados -manifestación de la creciente violencia de la oposición
contra su régimen- el zar murió asesinado por una bomba.
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