Zar Nicolás II de Rusia
Nicolás II de Rusia (Nikolái Aleksándrovich Románov) (San
Petersburgo, Rusia, 18 de mayo de 1868 –Ekaterimburgo, Rusia, 17
de julio de 1918) fue el último zar de Rusia, con
quien se extinguió la dinastía Romanov.
En 1894, falleció su padre,
por lo que Nicolás II fue coronado como sucesor. Según sus propias palabras, no
poseía formación política e ignoraba gran parte del manejo del gobierno del
imperial. Nicolás era un hombre de naturaleza tímida, quien temía compartir sus
ideas. No por ello dejaba de ser inteligente, honrado y meticuloso.
Hubo dos personas que
influyeron profundamente en la vida y decisiones de Nicolás II. Una de ellas
fue su mujer, la emperatriz Alejandra; el otro fue el Káiser Guillermo II,
primo del flamante zar, quien se aprovechó del nuevo e inmaduro gobernante ruso
para sacar partido a su favor. La influencia nefasta de Guillermo II fue la
ruina para Nicolás II, quien entró en guerra con Japón por medio de los
consejos del Kaiser alemán, y fue
derrotado.
El descontento popular
estalló en una revolución en aquel mismo año, frente a la cual no ofreció otra
respuesta que la represión militar. Ambos acontecimientos constituyeron los preludios
de la crisis final en la que perecería la Monarquía.
El régimen zarista era cada
vez más cuestionado, en especial por movimientos revolucionarios que, poco a
poco, se iban formando. Esto generaba inestabilidad en el gobierno de Nicolás
II, quien, en 1914, debió enfrentarse al asesinato del archiduque Francisco
Fernando de Austria en Sarajevo por parte de nacionalistas serbios. Nicolás II
tenía un pacto con los serbios, el cual no le permitía satisfacer las demandas
compensatorias del Imperio Austrohúngaro.
El 31 de julio de 1914,
Nicolás II cometería uno de los mayores errores durante su reinado. Ordenó una
movilización general de las tropas sobre la frontera austriaca, lo que
incitaría la declaración de guerra de Alemania y, por ende, el inicio de la
Primera Guerra Mundial. Si bien el avance ruso inicialmente tuvo un éxito
respetable, luego sufrió grandes derrotas en las que perdieron la vida más de
dos millones de hombres.
El segundo gran error de
Nicolás II fue cuando intentó ponerse personalmente al mando de las tropas. En
consecuencia dejó el gobierno en manos de su esposa, a quien el pueblo
detestaba tanto por su origen alemán como por su estrecha relación con
Rasputín.
En 1917, las sucesivas
derrotas frente al moderno ejército alemán acabaron por desmoralizar al país y
desarticular las estructuras del Estado, facilitando la Revolución de febrero
de 1917. Nicolás II abdicó sus derechos y los de su hijo dando así fin a la
dinastía Romanov y el comienzo de la era de los Soviets.
Fue confinado junto con el
resto de la familia real en el palacio Tsarskoye Seló, en la localidad de
Yekaterimburgo (actual Sverdlovsk); tras el triunfo de la segunda Revolución
rusa de 1917 (la Revolución de octubre), los soviets, liderados por Lenin, llegaron al poder. Esto, dio paso a una dictadura comunista.
El 17 de julio de 1918, el
zar, junto a los integrantes de la familia; fue fusilado por los Soviets.
Nicolás II murió con 50 años de edad.
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